Ajustes de escaneo para PDF limpios y ligeros

Dos ajustes deciden casi todo en un PDF escaneado: con cuánto detalle se muestrea la página y cuántos colores recibe cada muestra. Los dos se eligen en el escáner, y ninguno se recupera después.

¿Con qué resolución debo escanear?

Con 300 ppp para todo lo que quieras leer o buscar. Es la resolución para la que están ajustados los motores de reconocimiento, y deja unos veinte píxeles en la altura de una letra de texto corriente, que es más o menos lo que hace falta para distinguir una e de una c.

Por debajo de 200 ppp el reconocimiento se rompe con la letra impresa normal, y ningún proceso posterior devuelve el detalle. Por encima de 300 la mejora llega despacio: de 400 a 600 ppp compensa su peso en letra pequeña de notas, copias de calco desvaídas y cualquier cosa que tengas que ampliar, y más allá de 600 lo que compras son megabytes.

¿Blanco y negro, escala de grises o color?

La escala de grises es la opción segura. El blanco y negro tira todos los tonos en el momento de escanear, decidiendo píxel a píxel a qué lado de un umbral cae cada uno, y una página con trazos tenues, lápiz o un sello gris pierde esas partes para siempre.

Elige blanco y negro solo para texto impreso nítido cuando el tamaño importe más que nada, y color donde el color lleve información: firmas en tinta azul, marcador, indicaciones de color en un formulario, fotografías, o cualquier cosa de la que tengas que demostrar que no es una fotocopia.

¿Por qué pesa tanto mi PDF escaneado?

Porque cada página es una imagen y no texto. Una página A4 en color a 600 ppp son unos cien megabytes antes de comprimir, la cuarta parte a 300 ppp, y de eso otra tercera parte en escala de grises. La resolución y el modo de color son multiplicadores, y multiplican una vez por página.

La compresión baja esa cifra a un precio que eliges tú. El JPEG a calidad media es invisible en fotografías y se nota como bordes blandos alrededor de la letra pequeña; los modos sin pérdida conservan las formas de las letras exactamente y encogen mucho menos. Escanea con criterio y comprime una vez al final, en lugar de escanear basto para ahorrar espacio.

¿Y si el escaneo ya está mal?

Vuelve a escanear, si todavía tienes el papel. Nada de lo que venga después añade detalle que no se muestreó, y diez minutos en el escáner ganan a una tarde peleando con un archivo de 150 ppp en gris hasta hacerlo legible.

Si el papel ya no está, sigue el orden correcto: endereza y limpia las páginas, pasa el reconocimiento sobre la mejor versión que tengas, y comprime al final. El reconocimiento lee la imagen, así que comprimir antes le da artefactos de comer, y la capa de texto que salga conviene leerla antes de fiarte de ella.

Por dónde seguir

JPG a PDF junta las páginas escaneadas en un documento, OCR PDF añade la capa de búsqueda, y Comprimir PDF va al final y no al principio.

Qué cambian de verdad los ppp y la calidad entra a fondo en la resolución, qué puede leer el OCR cubre la parte del reconocimiento, y cómo hacer más pequeño un PDF se ocupa del peso por su cuenta.